Entre fe y exigencia de justicia: alzan la voz por desaparecidos en el Día del Padre
En un día que tradicionalmente se dedica a la celebración y al reencuentro familiar, colectivos de búsqueda transformaron el significado del Día del Padre en un acto de memoria, dolor y esperanza. En Monterrey, se llevó a cabo la Misa por la Paz del Mundo y por las personas desaparecidas, un espacio dedicado a acompañar a quienes viven esta fecha desde la ausencia.
La ceremonia reunió a familias que continúan en la búsqueda de sus seres queridos: padres desaparecidos, padres que buscan a sus hijas e hijos, y hogares marcados por la incertidumbre. Entre oraciones y silencio, el mensaje fue claro: no hay celebración posible mientras miles sigan sin ser encontrados.
La organización AMORES —Mujeres Organizadas por los Ejecutados, Secuestrados y Desaparecidos de Nuevo León y Tamaulipas— agradeció al arzobispo de Monterrey, Rogelio Cabrera, por encabezar esta misa dedicada a las víctimas, subrayando la importancia de mantener viva la memoria y la exigencia de justicia.
Durante el acto, también se alzó una crítica contundente hacia las autoridades, señalando la falta de respuesta efectiva ante la crisis de desapariciones. Denunciaron la insuficiencia de presupuesto, personal capacitado y voluntad política para atender la búsqueda, investigación e identificación de personas desaparecidas.
Asimismo, exigieron acciones concretas para prevenir estos delitos, como el desmantelamiento de redes de reclutamiento que, mediante engaños y amenazas, captan a adolescentes, jóvenes, niñas y mujeres para desaparecerlos o explotarlos.
Entre las demandas, destacaron la necesidad de implementar el Artículo 314, que permitiría activar las telefonías móviles ante reportes de desaparición, como una medida urgente de reacción y protección.
En medio del contexto nacional, los colectivos también cuestionaron cómo eventos masivos como el Mundial pueden acaparar la atención pública, dejando en segundo plano una crisis humanitaria que sigue creciendo. “En México, el Mundial es de todos, menos de los miles de desaparecidos. ¿Quién habla por ellos?”, expresaron.
La jornada concluyó con un llamado colectivo a no olvidar ni rendirse. Unidos en oración y en exigencia, reiteraron su compromiso de seguir buscando hasta encontrarlos.
“¿Dónde están? ¿Dónde están?”, resonó como eco final, recordando que la ausencia sigue siendo una herida abierta para miles de familias en el país.