Demócratas ganan Senado y acaban con dominio republicano en el Congreso ante frustración de votantes
WASHINGTON (AP) — Los demócratas recuperaron el martes por la noche el control del Senado federal, asestando un decisivo revés al control republicano en Washington y abriendo paso a una nueva era de oposición legislativa al presidente Donald Trump.
Las elecciones de mitad de mandato canalizaron la profunda frustración de los votantes por los altos precios, la guerra en Irán y las preocupaciones sobre la corrupción gubernamental. Los demócratas también iban camino de recuperar la Cámara de Representantes, arrebatando escaños en todo el país.
Los resultados fueron un duro golpe para Trump, quien visitó cerca de dos docenas de estados durante el último mes en una ofensiva destinada a movilizar a los republicanos, pero que no pudo evitar la debacle.
Los demócratas han señalado que usarán su posición en el Congreso para garantizar que los últimos dos años de Trump en el cargo incluyan una serie de investigaciones contra altos miembros de su gobierno y un escrutinio más a fondo acerca de cómo ha enriquecido a su familia.
Trump no tardó en lavarse las manos ante las derrotas de su partido, publicando en su red social —incluso antes de que cerraran las urnas en la costa oeste— que él no estaba en la boleta, aunque pasó semanas pidiendo a los votantes que actuaran como si lo estuviera. Prometió que usaría su poder de veto para bloquear la agenda demócrata, compartiendo una imagen de una gorra roja con la palabra “veto” estampada al estilo de su característico artículo de campaña “Make America Great Again” (“Hagamos grande a Estados Unidos otra vez”).
En una entrevista telefónica nocturna con Fox News, Trump dijo que no consideraba las elecciones como una derrota personal. A los votantes, afirmó, “no les gustaron los candidatos”.
La mayoría republicana en el Congreso avaló gran parte de su agenda. Aunque el mandatario ha mostrado habilidad para superar los intentos por contenerlo, si los demócratas toman el control de siquiera una de las dos cámaras, el resto de su mandato se remodelará. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, y el magnate tecnológico Elon Musk, exasesor principal de Trump, figuran entre los posibles objetivos de investigaciones.
Los demócratas trazaron un camino excepcional hacia la victoria en el Senado
Las elecciones de mitad de mandato suelen ser difíciles para el partido del presidente, pero los republicanos esperaban que su mayoría en el Senado estuviera a salvo.
Pero los demócratas se movilizaron en algunos de los estados más conservadores del país.
Josh Turek derrotó a la representante Ashley Hinson en Iowa y Adam Hamilton desbancó al senador Roger Marshall en Kansas, convirtiéndose en el primer senador demócrata del estado desde 1932. La cascada de sorprendentes victorias demócratas incluyó a James Talarico frente a Ken Paxton en Texas, Annie Andrews ante Darline Graham en Carolina del Sur, Sherrod Brown imponiéndose al senador Jon Husted en Ohio y Roy Cooper quedándose con un escaño vacante en Carolina del Norte.
Menos sorpresivo fue que el senador demócrata Jon Ossoff ganara la reelección en Georgia derrotando al representante Mike Collins. El representante Chris Pappas también se impuso en una contienda al Senado en Nueva Hampshire, después de vencer al exsenador John Sununu para reemplazar a la demócrata saliente Jeanne Shaheen.
El líder demócrata Chuck Schumer dijo a reporteros en Washington que “los estadounidenses votaron por el cambio” y que había habido una “remodelación generacional del mapa del Senado”.
“Cinco palabras para el pueblo estadounidense: la ayuda está en camino”, dijo el senador por Nueva York.
En la Cámara de Representantes, los demócratas avanzaban para hacerse con el control. Entre los derrotados estuvo el representante republicano Tom Kean, de Nueva Jersey, quien se perdió cuatro meses de votaciones en Washington este año mientras se sometía a un tratamiento por depresión, un diagnóstico que no reveló hasta su regreso. Los demócratas necesitaban ganar tres escaños más que los republicanos para asumir el control de la cámara baja.
Otros triunfos demócratas incluyeron a Jamie Ager sobre Jennifer Capps Balkcom en Carolina del Norte y a Lindsay James sobre Joe Mitchell en Iowa.
Los republicanos pasaron el último tramo de la campaña inyectando decenas de millones de dólares en estados y distritos que Trump ganó con holgura hace apenas dos años, y el presidente hizo campaña en algunos de los estados más republicanos.
Pero la abrumadora ventaja de fondos de los republicanos no contuvo la marea demócrata, y las victorias significativas eran escasas conforme avanzaba la noche. Además, la senadora republicana Ashley Moody ganó una elección especial en Florida para concluir el periodo de Marco Rubio, quien se convirtió en el secretario de Estado de Trump en 2025.
“¡Yo no estaba en la boleta y si lo hubiera estado, habríamos ganado por mucho!”, escribió Trump en su red social.
El electorado está frustrado y descontento
Los votantes llegaban al martes con mal ánimo, sumamente descontentos con el rumbo del país y pesimistas sobre el futuro, de acuerdo con The AP Voter Poll.
La gran mayoría de los estadounidenses se sienten frustrados con la situación actual en el país. Alrededor de tres cuartas partes de los votantes dicen sentirse “enojados” o “insatisfechos” con la trayectoria actual del país. La insatisfacción fue particularmente alta en estados demócratas, pero incluso en entidades de gobierno republicano, una gran parte de los votantes estaban al menos “insatisfechos”.
La economía contribuyó al regreso de Trump a la Casa Blanca. Pero la encuesta reveló que aproximadamente tres cuartas partes de los votantes afirman que la economía “no está tan bien” o está “mal”. Alrededor de 8 de cada 10 señalan que la inflación ha causado una dificultad financiera “severa” o “moderada” en sus hogares.
La corrupción gubernamental también fue un tema clave para los votantes. Aproximadamente la mitad la citó, junto con el costo de vida, como “crucial” para su voto al Congreso, por encima de quienes se preocupan por las políticas de aplicación de las leyes migratorias, la guerra con Irán y los centros de datos para IA. Alrededor de 6 de cada 10 votantes dijeron que Trump prioriza sus propios intereses por encima de los del país.
A pesar de su ventaja relativa en estos temas, el Partido Demócrata no es mucho más popular entre los votantes. Poco menos de la mitad de los votantes tiene una opinión “algo” o “muy” favorable del Partido Demócrata, mientras que alrededor del 40% ve al Partido Republicano de manera positiva.
Los republicanos habían intentado desafiar el precedente histórico —casi siempre el partido del presidente pierde escaños en las elecciones de mitad de mandato— con un agresivo esfuerzo de redistribución de distritos destinado a crear un mapa electoral más favorable. Pero en Florida y Texas, donde los republicanos esperaban sumar hasta nueve escaños, el plan pareció quedarse corto, con los demócratas ganando distritos objetivo.
Más carreras aún por definir
Otros campos de batalla clave incluyen Alaska, donde el gobierno de Trump presentó una demanda para bloquear la certificación de los resultados del Senado si el actual senador republicano Dan Sullivan pierde la contienda, citando la presencia de un segundo candidato llamado Dan Sullivan en la boleta.
Los republicanos también esperaban poder ganar Michigan, donde Mike Rogers se enfrenta al progresista Abdul El-Sayed, uno de un grupo de candidatos de izquierda que se impusieron en las primarias demócratas esta temporada electoral. La exrival de El-Sayed en las primarias, Haley Stevens, sacudió la contienda al respaldar a Rogers, renovando el foco sobre las tensiones en torno a Israel y la dirección del partido.
Más allá de Washington, 36 estados elegirán gobernadores. Los demócratas Josh Shapiro en Pensilvania, JB Pritzker en Illinois, Wes Moore en Maryland, Maura Healey en Massachusetts y Kathy Hochul en Nueva York lograron la reelección. En un sorpresivo resultado en Texas, Gina Hinojosa derrotó al gobernador republicano Greg Abbott, quien buscaba un cuarto mandato.
En Ohio, el republicano Vivek Ramaswamy perdió ante la demócrata Amy Acton después de que su campaña enfrentó críticas por un anuncio en el que aparecía su madre, quien perdió la custodia de la política hace décadas después de que su esposo, el padrastro de Acton, fuera acusado de violarla cuando era niña.
La demócrata Keisha Lance Bottoms de Georgia será la primera gobernadora negra en la historia de cualquier estado. En la vecina Florida, Byron Donalds se convirtió en el primer republicano negro del país en ser elegido gobernador.
El líder demócrata en la cámara baja, Hakeem Jeffries, de Nueva York, quien está en posición de hacer historia como el primer presidente negro de la Cámara de Representantes si su partido arrasa y llega al poder, ha delineado una agenda de 100 días centrada en reducir el costo de vida y en una supervisión agresiva del gobierno de Trump.
Un desempeño particularmente sólido de los demócratas también daría impulso al grupo de posibles candidatos presidenciales del partido. También podría complicar los caminos del vicepresidente JD Vance y de otros republicanos que quizá busquen convertir su lealtad al presidente en impulso político.