Diagnósticos fallidos retrasaron detección de aneurismas cerebrales en paciente de Monterrey

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Lo que comenzó como un dolor de cabeza insoportable la madrugada del 2 de febrero de este año, se convirtió en una de las experiencias más difíciles de su vida. Esmeralda Gómez Treviño, de 42 años, madre y trabajadora en una guardería del IMSS como nutrióloga, descubrió después de meses de incertidumbre que padecía dos aneurismas cerebrales, uno de los cuales ya fue tratado mediante una cirugía de alto riesgo.

Durante semanas recorrió distintos hospitales, desde la Clínica UMF 15 y el Hospital 33 del IMSS, hasta clínicas privadas, enfrentando largas esperas, diagnósticos erróneos y costosos estudios que no arrojaban resultados claros. “Me decían que era migraña o neuralgia, pero yo sabía que era algo diferente”, relata.

El 9 de febrero un síntoma la alertó definitivamente: su párpado derecho amaneció caído, su pupila dilatada y desviada. Aun así, los estudios no mostraban anomalías. Entre miedo, dolor e incertidumbre, siguió buscando respuestas.

No fue hasta finales de marzo, con un quinto neurólogo privado, que escuchó por primera vez la palabra decisiva: angiografía cerebral. Ese estudio —costoso y no disponible en el IMSS por fallas en el equipo— reveló finalmente la causa: dos aneurismas, uno de ellos en riesgo de ruptura.

El 26 de abril, gracias a una campaña de recaudación de fondos en GoFundMe y el apoyo de familiares, amigos y desconocidos, Esmeralda pudo someterse a una cirugía endovascular en la que le colocaron un diversor de flujo para tratar el aneurisma más peligroso. “Recuerdo despertar en terapia intensiva y pensar: estoy viva”, cuenta emocionada.

Hoy, aunque vive con visión doble como secuela neurológica y debe atender en los próximos meses el segundo aneurisma, asegura que su historia es un milagro: “Dios permitió que el aneurisma diera síntomas sin romperse. Normalmente se rompen y causan hemorragias graves o incluso la muerte”.

Sin embargo, su lucha no termina. Tras meses de incapacidades médicas, el IMSS le negó la pensión temporal solicitada y la envió de regreso a sus labores, a pesar de que su condición no le permite desempeñarlas de forma adecuada. Por ello, continúa buscando apoyo para poder recuperarse con dignidad.

Esmeralda mantiene activa una campaña para recaudar fondos destinados a su segunda cirugía:

🔗 Campaña GoFundMe

💳 Cuenta Banorte

No. Cuenta: 0245139152

CLABE: 072580002451391526

Su testimonio se ha vuelto viral bajo el lema: transformar el miedo en esperanza. “Quiero que mi historia sirva para que otras personas no se rindan, para visibilizar lo difícil que es enfrentarse a enfermedades silenciosas y para agradecer a quienes, sin conocerme, me dieron una segunda oportunidad de vida”, concluye.

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